21 junio 2009

La enseña que Belgrano nos legó...


Quiso el feriado que se conmemorara a Belgrano una semana antes. No para este programa y algún otro que tenga responsabilidad. O aquellos que no tengan ya mas videos de Fernando Peña para pasar o a Ricky Maravilla explicando por que hizo lo que algunos sentimos ganas muchas veces: Cagar a palos a productores de cámaras ocultas o por que no, solo productores. Entiéndase, productores televisivos, no los que llevan a votar a la peonada en el camión che!

Ay Patria mía! Dicen que dijo Belgrano cuando sentía que moría. Nadie cree que sea cierto pero bueno un prócer es prócer hasta cuando muere. A diferencia de lo presente era tan pobre en ese entonces que tuvieron que usar el mármol de una mesa de luz para su lapida. Años más tarde Joaquín V González, autor de la Oración a la Bandera, roba los dientes del cadáver siendo ministro de Roca un genocida recordado como impulsor de la modernidad. Esto último, lamentablemente, no tan distinto a lo presente.


El Día de la Bandera se instituyó en 1938 y se eligió el 20 de junio porque ese día murió, en el año 1820, Manuel Belgrano, su creador. La historia que nos contaron de chicos era que este abogado, patriota como pocos, metido a militar, la copió de los colores del cielo y un buen día la izó, sin hache y con “Z”, a orillas del Paraná el 27 de febrero de 1812. Pero ya en ese año uno era más importante y querido cuando moría.

Belgrano tomó los colores de la escarapela, que ya existía también gracias a él, y era efectivamente celeste y blanca. Y la hizo jurar, antes que tronaran los flamantes cañones que en adelante guarnecerían la ribera santafesina. Obediente y entusiasmado a la vez, les escribió a las autoridades porteñas contándoles lo que había hecho y cómo era la bandera que había inventado. "Siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola a mano, la mandé a hacer celeste y blanca, conforme los colores de la escarapela nacional", escribió. Y, abriendo el paraguas: "Espero que sea de la aprobación de Vuestra Excelencia.”

Vuestra Excelencia contestó que: "hiciera pasar el episodio como una muestra pasajera de entusiasmo y ocultara con disimulo la bandera, reemplazándola por la que se usaba en el fuerte de Buenos Aires" Esta era ni mas ni menos que el estandarte de Fernando VII y por las dudas le envió una. Si bien nadie pretendía volver al dominio español aun con Napoleón fuera, lo cierto es que la Revolución de Mayo se hacía por un Rey que inauguraba lo “testimonial”.

Por fortuna, el general abogado no recibió aquella carta y prosiguió su largo viaje al Alto Perú. En San Salvador de Jujuy el 25 de mayo de 1812, la desplegó en el balcón del Cabildo y recibió la ovación del pueblo. Cuando los del Triunvirato se enteraron, pusieron el grito en el cielo. Esta vez la carta que le despacharon tuvo un tono recriminatorio y directamente lo conminaron a obedecer las órdenes superiores. "La bandera la he recogido, y la desharé para que no haya memoria de ella... Pues si acaso me preguntaren por ella, responderé que se reserva para el día de una gran victoria por el Ejército, y como éste está lejos, todos la habrán olvidado y se contentarán con lo que se les presente".

La bandera no despareció, Belgrano era abogado no olvidemos, la victoria estaba lejos si, pero cuando se sabe hacia donde se va, sin traicionar ni traicionarse, todo es cuestión de tiempo y nadie lo destruye. Las ideas se pueden transformar, o en realidad crecer y evolucionar, las mentiras, se caen solas.

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